Declaración Española

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Translation courtesy of Jorge Nef

Nosotros, los firmantes de esta declaración:

Consideramos que el cambio climático y el deterioro ambiental constituyen graves amenazas a la salud y el bienestar presente de la humanidad, para otros seres vivos, y más aun para las generaciones futuras. Entendemos que estas amenazas son la consecuencia del uso excesivo de combustibles fósiles y otros recursos naturales y de estilos de vida generalmente destructivos.

Reconocemos que el aumento de emisiones de gases que contribuyen al efecto invernadero, el casi agotamiento de combustibles fósiles relativamente limpios y eficientes, la declinación de la biodiversidad, y el crecimiento de agentes contaminantes en el aire, agua y suelo, son síntomas que requieren acciones urgentes e inmediatas.

Reconocemos igualmente que el cambio climático y el deterioro ambiental crean una situación de injusticia ambiental, en la que los más perjudicados carecen de voz en las decisiones económicas y políticas que causan esta injusticia: las generaciones futuras, los jóvenes y los habitantes de aquellos países a cuyo costo nos beneficiamos.

Reconocemos que hay abundantes advertencias fundadas en la investigación sistemática por parte de agencias gubernamentales respetables, organismos internacionales, e instituciones académicas y otras tanto del daño, como de la casi total ausencia de acciones comprensivas y articuladas para remediar tales amenazas.

Entendemos que las acciones bélicas, y la preparación para tales acciones, además de sus consecuencias dañinas más inmediatas, contribuyen también a dañar el medio ambiente y a desviar recursos escasos en áreas como la salud, la educación, el desarrollo socioeconómico y el mejoramiento ambiental. Es más, la resolución pacifica de los conflictos constituye para nosotros una preocupación adicional: reconocemos que el agotamiento de los recursos es en si misma una de las causas de las guerras.

Afirmamos por consiguiente la necesidad de cambios profundos en nuestros sistemas políticos, económicos y culturales.

Si bien creemos que los avances tecnológicos pueden ayudar en la solución de muchos problemas, no creemos que hay "arreglos técnicos" para todo, de modo que debemos cambiar nuestra manera de vivir y trabajar seriamente para resolver este desafío. Consideramos que es esencial examinar los principios filosóficos y espirituales subyacentes que dirigen la actividad humana.

Creemos que la gente es capaz de desarrollarse y de cambiar: podemos repensar y reformular los cambios que se requieren. Tomamos como ejemplos positivos el logro de reformas tales como la abolición de la esclavitud y del apartheid, el reconocimiento de derechos humanos de todo tipo, el desarrollo de la democracia en muchas naciones, y las primeras etapas de la cooperación internacional en las Naciones Unidas y sus agencias.

Por lo tanto, nos comprometemos como individuos para trabajar por el cambio fundamental de nuestros sistemas políticos, económicos y culturales para desarrollar una relación viable con el planeta que nos sostiene.